Los Lecubarri

Me llamó la atención la noble historia detrás de este hermoso apellido extremadamente poco común, el cual hoy en día llevan ciertas personas que pueden ser contadas con los dedos de las manos pero que, a pesar de esto, no se les discute su linaje.

Pues bien, hace un par de años lei algunos antiguos documentos heráldicos sobre los Lecubarri. Parece ser que al apellido es oriundo de Zaldu, en Gordejuela (Vizcaya), y proviene de las raíces “lek(h)u” que significa “lugar”, y “barri” que quiere decir nuevo. El apellido se debió referir en su día, a un sitio nuevo o de reciente creación.

No obstante, curiosamente constaba en esos mismos archivos que el origen de este linaje se debió al final del reinado de un duque de Vasconia, Bernardo Guillén I. Dicho poderoso noble vasco, que, durante su exilio después de doce años como titular del ducado de Vasconia (997-1009), cambió su nombre a “Marlón de Leku barri”, derivaría durante el tiempo en “Lekubarri”, y mas tarde en “Lecubarri”, debido a su castellanización. Su nuevo apellido, que significaría “sitio o lugar nuevo” (haciendo referencia a su condición de exiliado), dejaría huella en la historia de Euskadi. Las razones de su desentierro se debieron a sus múltiples romances con mujeres, según escribió el monje Adhemar de Chabannes. Su hermano, Sancho Guillén VI, le sucedería como último duque de Vasconia perteneciente a la Casa de Gascuña.

Sus descendientes, efectivamente, mantuvieron el apellido y no desaprovecharon su condición de nacimiento que les otorgaba en vida semejante apellido. Aparecen en el siglo XIII, varios miembros de este clan (el cual comenzaría a formarse como casa noble después de que adquiriera la familia variedad de títulos de nobleza), que ejercieron como hombres de confianza y favoritos del rey Teobaldo de Navarra. En reconocimiento a esta ayuda que prestaron a la corona, recibieron de su alteza el señorío de Lecubarri, que cubría el dominio de ciertas tierras en Vizcaya.

Escudo heráldico de la familia Lecubarri (grandes armas):

 

De gules con una cruz floreada de plata con cruz griega negra en su centro, acompañada de cuatro panelas de gules perfiladas de oro; bordado con dieciséis compones de longitud igual, en los impares, de gules, un ramillete de trigo en oro y en los pares, de azur, un león rampante de plata.

No es hasta varios siglos mas tarde que el apellido empieza a ganar importancia de nuevo y a ascender después de muchos años en la sombra, enlazando con la ilustrísima familia de Sarachaga, la cual contaba con sangre de reyes europeos, y vista por muchos, como una de la dinastías mas nobles del País Vasco. Sobresale durante dicho tiempo Lorenzo Olaza y de Lecubarri, capitán general que fue de las Islas Filipinas.

Según archivos argentinos, hubo varios integrantes portadores del apellido que emigraron a La Argentina en el siglo XIX, donde hicieron grandes fortunas con un negocio minero en varios de sus latifundios. En su regreso a la peninsula, erigieron palacios y casonas indianas en el norte de España.

Hoy en dia, pocos son los orgullosos portadores del apellido…

Interesante, ¿verdad?

Fuentes:::::: El Solar vasco-navarro (Tomo 4), El ducado de Vasconia (476-824): Bernardo Estornes Lasa, Archivos de Argentina (Siglos XIX y XX), Corpus Christianorum Continuatio Medievalis, vol. 129, book III, chapter 38, p 160, Biblioteca de legislación de ultramar.

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